Pianista ciega toca el piano.

guía para normalizar la relación con personas ciegas

Los ciegos y ciegas son personas con las mismas necesidades de interacción social, en un ambiente de desplazamiento seguro, como todo el mundo, dependiendo de su edad varia las necesidad de entre otras.

Evita hacer suposiciones amplias; las acciones de individuos con discapacidad visual no son uniformes. Hay variaciones significativas en su grado de independencia: algunos pueden requerir poca o ninguna asistencia, mientras que otros pueden necesitar apoyo con mayor frecuencia. Además, su personalidad es diversa, ya que la discapacidad visual es solo una característica.

  • Cuando entre a un lugar donde se encuentra con un ciego o ciega, hable aunque sea sólo una palabra de saludo. Es preciso hacerle notar su presencia y también prevenirlo cuando usted se retira.
  • Nunca se debe dirigir a una persona con discapacidad visual a través de otra persona, a menos que haya una razón válida. Al comunicarse con alguien que pueda hablar libremente, es fundamental hacerlo de manera natural. Asegúrese de que la persona sepa que se dirige a ella llamándola por su nombre, tocándole el brazo u utilizando algún otro método de contacto.
  • No es necesario modificar su lenguaje para evitar términos como «ciego» o «ver». La discapacidad visual se llama ceguera y es apropiado referirse a la persona como «ciego o ciega». El uso coloquial de estos términos es aceptable y puede contribuir a su proceso de aceptación y adaptación.
  • No dude en utilizar términos relacionados con la vista, como «mirar», «ver la televisión», «bonito» o «hermoso». Estos términos no resultan incómodos para las personas ciegas, quienes a menudo los emplean con naturalidad. Por ejemplo, es válido preguntar: «¿Viste las noticias en la televisión ayer?» en referencia a haber escuchado el noticiero por ese medio.
  • Al encontrarse con una persona ciega, es recomendable preguntar si desea compañía, pero no insista si prefiere manejarse de manera independiente.
  • Si una persona ciega acepta su ayuda, ofrezca siempre su brazo. Al hacerlo, permitirá que la persona le siga y realice movimientos similares a los suyos. Evite tomar a la persona por el brazo y empujarla, ya que esto dificultaría su seguimiento.
  • Al cruzar una calle con una persona ciega, deténgase en el borde de la vereda o del paso peatonal, a menos que prefiera ser advertida con una leve presión en el brazo.
  • Al cruzar calles o utilizar escaleras, hágalo de manera frontal, no en diagonal. Acompañe a la persona ciega hasta que ambos estén seguros en el otro lado de la calle. Supere obstáculos juntos, como montículos, escombros, trabajos en la vía pública o bicicletas.
  • En caso de prisa, busque reemplazo de otra persona que quiera asistir o indique brevemente los peligros en el camino a la persona ciega.
  • Para ofrecer un asiento, coloque su mano derecha sobre el respaldo de la silla o el brazo del sillón, permitiendo que la persona ciega pueda sentarse por sí misma.
  • Para ingresar a un automóvil, guíe la mano de la persona ciega hacia la manija de la puerta o, si está abierta, hacia el techo del vehículo. Indique la ubicación del frente del auto para que la persona se posicione correctamente.
  • Al subir escaleras, guíe a la persona ciega colocando su mano sobre el pasamanos. En escaleras mecánicas, indique la dirección y coloque su mano sobre la cinta en el momento adecuado.
  • Al pasar por una puerta giratoria, si la persona prefiere ir delante, coloque su mano en uno de los paneles giratorios para que comprenda el espacio. Si prefiere seguirlo, indíquele cuándo entrar para soltar su brazo y evitar el mismo compartimento.
  • Si entrega billetes de diferentes valores a una persona ciega, entréguenlos separados por cada valor, identificándolos en voz alta.
  • Al proporcionar direcciones a una persona ciega, sea preciso, indicando distancias y giros ( No sustituir el lenguaje verbal por gestos, pues estos, en muchos casos, no podrán ser percibidos por la otra persona).
  • Si usted es parte de una institución policial o de algún servicio de salud, preséntese como tal, ya que podría necesitar su ayuda específica.
  • Evite la lástima y las sobreprotección excesivas. Al acompañar, trate a la persona ciega con normalidad, brindando ayuda discreta y respetando su autonomía.
  • Si convive con una persona ciega, mantenga puertas y ventanas completamente abiertas o cerradas. Infórmele sobre cambios en la disposición de los muebles, evitando accidentes posibles.
  • Al encontrarse con un conocido ciego, preséntese por su nombre al saludarlo. No asuma que la persona siempre reconoce su voz, en general, oyen perfectamente pero puede haber confusiones.

Aplicando estas sugerencias de convivencia y aprendizaje mutuo, usted estará brindando un gran servicio a las personas ciegas. Recuerde que cualquier persona podría adquirir esta discapacidad por enfermedad o accidente y de seguro, no les agradaría ser tratados con indiferencia, rudeza ni lástima, la empatía y la actitud de respecto son las claves.

Pianista ciega toca el piano.
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