Parte de un Teclado con diseño en blanco y gris de forma artística

La ceguera y los ciegos para una accesibilidad web total

Cuando comencé a dedicarme profesionalmente al tema de la Accesibilidad Web y a profundizar sobre la materia, cerca del año 2005 en Chile, no había especialistas o consultores; en la Universidad no era tema, y no se enseñaba nada al respecto. Si bien es cierto que aprendí a hacer páginas web bellas (pero poco accesibles para el usuario final) desde antes de los CMS, ya que en internet existía escaso material sobre aquello, con lo poco que había, literalmente se me abrió la mente. Aunque ya se usaban diferentes siglas, definiciones precisas y específicas; las que, a pesar de mi desconocimiento, eran claras, concisas y estructuradas a la manera de: ARIA, Screen reader, Keyboard navigation, Focus indicator, Skip navigation link, Color contrast ratioan, Text-to-speech (TTS), Alt text, WCAG, W3C, etcétera, no entendía los tecnicismos, ni existían profesionales ni la experiencia que las intervienen claramente en el presente. Desarrollador o Diseñador web, Especialista en usabilidad, Experto en accesibilidad web, Especialista en contenido web, Analista de pruebas de accesibilidad, Consultor en accesibilidad. Ante la ausencia de personas que dominasen estas competencias, había que estudiar para aprender. No existían libros especializados y escritos sobre accesibilidad en español en ese momento o los desconocía, o bien sólo se nombraba como temática en la literatura.

Pero aún en ese contexto de carencia, ya me habían llamado la atención esos impedimentos de accesibilidad en distintas interfaces, y cómo algunas personas aún así las utilizaban. Según la OMS, «en el mundo hay al menos 2200 millones de personas con deterioro de la visión cercana o distante», pude apreciar que era un grupo grande en Chile y en franco crecimiento, no sabía como podían lograr encontrar alguna solución.

Investigando al respecto, me impresionó una novela publicada en 1995 por el escritor portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura en 1998, Ensayo de la Ceguera. En ella, establece un punto de vista sobre la sociedad donde se le muestra afectada por una epidemia de «ceguera blanca» que se convierte en una metáfora poderosa de la condición humana. Saramago ilustra en su novela que la ceguera no solo afecta la visión física, sino que también representa una ceguera moral y emocional ─la deshumanización y la falta de empatía─. Los personajes ciegos se sumergen en una lucha desesperada por sobrevivir, y en medio de este caos, surgen situaciones de violencia, egoísmo y desestructuración total. Y a continuación, la «ceguera repentina», siguiendo con el argumento de la novela, se propaga entre los habitantes revelando la falta de preparación y fragilidad de nuestras instituciones para hacer frente a crisis inesperadas y de gran magnitud.

Recordemos que recientemente, vivíamos en pandemia. Las causas que nos dijeron en ese momento; que fue un accidente, una cosa normal, un reseteo a nivel global, en fin lo que sea. Y en nuestro actuar, salvo algunas excepciones, hubo una crisis personal donde a menudo nos enfrentamos a una creciente desconexión del mundo y falta de compasión hacia los demás, recluidos en nuestro espacio y nos alejamos de nuestros entornos sociales cotidianos. Pero ya pasó lo peor, estaremos a salvo momentáneamente; los especialistas indican que vienen otras situaciones tanto o más complejas a futuro, pero algunas prácticas útiles quedan.

Durante ese periodo de aislamiento, experimenté muchas cosas usando Internet, que me entretuvieron y alegraron mi soledad, gracias a la revolución tecnológica que ha transformado radicalmente la forma en que vivimos, trabajamos y nos comunicamos. Afortunadamente no tenía ninguna deficiencia evidente, como discapacidad física; ceguera o sordera, temporal, como una extremidad fracturada, o incluso situacional, como una conexión lenta…Internet y nuestros dispositivos de visualización pasaron a ser herramientas fundamentales en nuestras vidas, una verdadera tabla de salvación. Pero para otros, una perdición, ya que las personas con discapacidad visual, privados de ella o limitados por enfermedad, vejez, algún accidente o desde su nacimiento, se encontraron con una nueva barrera de la ceguera total al querer accesar a una web.

Cuando hablamos de accesibilidad web, nos referimos a la capacidad de cualquier usuario para acceder a un sitio web. El acceso a la información en línea puede presentar desafíos significativos, comenzando por la habilidad o capacidad del usuario de moverse a través del contenido. Lo que para algunos es una absoluta trivialidad, para otros es una sensación de inutilidad y frustración. En la actualidad, la accesibilidad web no se limita únicamente a aspectos físicos, sino que también abarca otros aspectos como hardware, software, red, idioma, lo cognitivo, sonido, colores, fuentes tipográficas, colores, encontrabilidad de productos digitales, usabilidad, entre otros. Estos factores pueden afectar la experiencia de usuario y dificultar el acceso a la información en un sitio web y sus prestaciones.

Es fundamental que los sitios web se diseñen teniendo en cuenta la accesibilidad, de manera todo usuario, independientemente de sus capacidades o limitaciones, pueda hacer uso del sitio. Esto implica adoptar estándares y pautas de accesibilidad, como las establecidas por el Consorcio World Wide Web (W3C), para así garantizar que los contenidos web sean comprensibles y utilizables por todos.

La accesibilidad web no solo beneficia a las personas con discapacidades, sino que también mejora la experiencia de usuario en general. Un diseño accesible permite a los usuarios navegar, interactuar y acceder a la información de manera eficiente, sin obstáculos ni barreras. Así, todos ganamos al contribuir a la inclusión y a la igualdad de oportunidades en el entorno digital.

Los invitamos a cuestionar nuestra propia ceguera del alma y a buscar soluciones que promuevan una sociedad más justa, solidaria y consciente de su responsabilidad; a enfrentar el desafío de examinar nuestra relación con los ciegos y ciegas en Chile y el mundo, desde la responsabilidad estatal, empresarial y profesional con los problemas y desafíos que nos enfrentamos al mirar una simple pantalla.

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