Louis Braille un humanista sobresaliente

Luis Braille, un humanista sobresaliente

Hernán Reyes. Antonia Rodríguez.

Desde muy antiguo se asoció a la ceguera con lo negativo. Desde los relatos mitológicos en los que ya se relacionaba la ceguera con la desgracia (Edipo se quita los ojos por haber cometido un error fatal). Más adelante, “la maldición bíblica”, luego la idea de que el afectado de ceguera estaba pagando por algún pecado cometido por la familia. Por mucho tiempo se asoció también a los ciegos con la falta de inteligencia, dada su torpeza y lentitud que mostraban a la hora de desplazarse en la vida cotidiana en los espacios exteriores. Y por último no es desconocida la costumbre de ocultar a los familiares ciegos por vergüenza.

Por todos estos motivos y otros más que, no consideraremos hoy, las personas ciegas en el pasado no tuvieron muchas facilidades, salvo aquellas en las que les era permitido pedir limosna, tocar algún instrumento en la calle o recitar relatos aprendidos de memoria, siempre quedando a la espera de que le cayeran algunas monedas de algún generoso viandante.

EL SISTEMA BRAILLE

No fue el sistema Braille el primero ni el único método de lecto escritura táctil que existió. El gran deseo de los ciegos de hallar acceso a la literatura y el de sus amigos videntes de abrirles las puertas de ese dominio lo que llevó a experimentar distintos fórmulas que resolvieran esta carencia.

Aún después de la invención del sistema  Braille se idearon y emplearon otras formas de signos en relieve.

En uma conferencia celebrada en el Cairo  en 1911, se tuvo conocimiento por unos documentos encontrados en una biblioteca de Estambul de un distinguido profesor árabe ciego llamado Zain-Din Al amidi de la universidad de Moustangsiryeh (Irak) quien en el s XlV inventó un método por medio del cual identificaba sus libros y resumía información. Azin-Din Al Amidi perdió la vista al poco de nacer. Llevó una vida estudiosa, centrada en el estudio de varias lenguas extranjeras (turco, persa, griego).

Uno de los primeros intentos de que se tiene noticia sobre escritura para ciegos fue llevado a cabo en 1517 por  Francisco Lucas de Zaragoza, España, quien ideo un juego de letras esculpidas sobre delgadas tablillas de madera. Esta idea llegó a Italia en 1575 siendo mejorada por Rampansetto de Roma, quien empleaba bloques mayores recortados en vez de repujados.

Ambos sistemas fracasaron por la dificultad que ofrecía su lectura.

En 1651 Jorge Harsdorffer de Nüremberg resucitó el método clásico de una tablilla recubierta de cera sobre la cual podía escribirse las letras empleando un estilete.

En otra época se empleó un sistema de nudos hechos en cuerda que representaban letras.

En 1640 P. Moreau se sirvió de letras de plomo fundido, móviles repujadas. Estos sistemas ofrecían dos dificultades, las letras eran ásperas al tacto y eran difíciles de descifrar.

También hubo muchos sistemas de creación propia de cada familia de la persona afectada. Por ejemplo se empleó un sistema de alfileres clavados en un cojín y otro con letras recortadas en papel.

La deficiencia básica que mostraron todos estos sistemas era la dificultad para almacenar información.

La primera Escuela para ciegos de Paris

El fundador de la primera Escuela para ciegos que hubo en el mundo fue Valentín Haüy. Nació en Francia en 1745 y fundó la Escuela para Ciegos de parís en 1784.

Motivación afectiva

Ya sea que busca un éxito académico o quizá se sintiera motivado por razones humanitarias o el deseo de polemizar, lo cierto es que Haüy  puso en marcha un gran proyecto.

Cuando hay entusiasmo y decisión, la realización de una obra creativa, depende solamente de tomar una decisión racional y disponerse a aprender e ir resolviendo las dificultades que vayan apareciendo. Y aunque todo haya comenzado por una motivación sentimental, seguramente fue su condición de Humanista la base de todo su hacer.

Así lo relata Haüy:

“-Hace más de 30 años se realizó un ultraje público a la humanidad en la persona de los ciegos del “Quinze Vingts,” moviendo a risas a los hombres que sin duda no han experimentado jamás las dulces emociones de la sensibilidad.”

“En el mes de Septiembre de 1771, habían sido instalados en un café de la feria de San Ovidio diez ciegos elegidos entre aquellos que no tenían mas que el triste y humillante recurso de andar mendigando su pan en la vía pública. Se los hacía interpretar una música para mofa y burla del público.”

“Se los había ataviado de forma grotesca y ridícula y colocado largos bonetes puntiagudos en la cabeza, se les había les había puesto sobre la nariz gruesos lentes de cartón sin cristales. Colocados delante de un pupitre que sostenía las partituras y la luz, ejecutaban un canto monótonos, ya que el canto, los violines y el bajo ejecutaban todos lo mismo.”

“¡Por qué una escena tan deshonesta para el género humano! Sin duda este cuadro lleva hasta mi corazón una aflicción profunda, exaltando mi genio.”

“Sí, me dije a mí mismo, embargado por un noble entusiasmo. Yo sustituiré esta fábula ridícula y haré leer a los ciegos. Colocaré en sus manos libros impresos por ellos mismos, ellos mismos trazarán los caracteres y leerán su propia escritura. En fin, yo les haré ejecutar un concierto armonioso.”

“Sí, hombre atroz, seas quien seas, esas orejas de asno con las que pretendiste degradar la cabeza del infortunio, yo las aferraré a la tuya.”

Esta página fue redactada en el año 1800 y contiene  una fecha. 1771 que Haüy tomará como punto de partida de su intervención a favor de las personas ciegas.

Tenía Haüy 38 años cuando resuelve hacer algo por los jóvenes ciegos. Desde 1771 que es el año en que toma la determinación de instruir a los ciegos hasta 1784, fecha de la ejecución del “Plan de Educación de los ciegos” pasaron trece años de maduración.

Cuando Valentín Haüy inauguró la primera de todas las escuelas para ciegos en parís en 1784 su principal preocupación consistió en descubrir algún sistema que le permitiera enseñar a leer a sus alumnos. Se había fijado como meta “poner  a las personas ciegas en relación de igualdad con las personas videntes, para lo cual centró su plan en la educación de las personas ciegas y en lo relativo a lo  laboral.

Sus  primeros alumnos fueron 12 niños pobres y fue un alumno suyo, ciego (Lesuer) quien descubrió accidentalmente que podía percibir los contornos de una letra fuertemente impresa en una tarjeta de cartulina. Al darse cuenta de esto Haüy se dedicó inmediatamente a epujar libro con letras en relieve. La literatura en relieve había sido inventada. Utilizó básicamente letras de plomo que se presionaban fuertemente sobre papel húmedo, logrando libros para ser leídos por personas ciegas, pero estos libros resultaban muy voluminosos y pesados. Además eran libros un poco mas grandes que los libros normales y se colocaban sobre un atril donde los alumnos podían venir a leer de uno en uno.

Educación  Para Haüy los libros eran fundamentalmente para acumular y ordenar información (los números, mapas en relieve, la correspondencia, y educación de los sentidos).

El tema laboral La idea suya era convertir a las personas ciegas en personas útiles para el trabajo, básicamente en la imprenta, el hilado y la música.

Su inclinación desde joven, por el estudio de diferentes lenguas, aprendió lenguas muertas (muy importante en esa época), practicó latín, griego, y hebreo. Servía al gobierno en calidad de intérprete para la traducción de alemán, holandés, flamenco, inglés, sueco, danés, italiano, español y portugués. Seguramente todos estos conocimientos le facilitó el camino para comprender la necesidad de un sistema de trasmisión de información para las personas ciegas.

En 1822 un capitán de artillería llamado Charles Barbier había inventado un sistema basado en puntos y rayas en relieve, llamado “lectura nocturna,” para que sus soldados pudieran pasarse mensajes sin necesidad de utilizar la luz. Creó también una regleta que permitía escribir estos puntos. Su escritura se realizaba con un punzón y debía escribirse de derecha a izquierda, de modo que al dar la vuelta a la hoja escrita pudiera leerse correctamente.

Algún tiempo después, Barbier había presenciado una demostración en el que unos alumnos ciegos leían los libros de Haüy con sus inmensas páginas de grandes letras en relieve. A Barbier le había impresionado lo lento que resultaba el proceso de seguir el trazado de cada letra con el dedo.

Esto lo movió a seguir trabajando, modificando su escritura nocturna de modo que las personas ciegas pudieran utilizarlo, para lo cual solamente utilizó puntos. Rebautizó este sistema con el nombre de  Sonografía, porque las diversas combinaciones de puntos representaban no una letra, sino un sonido.

Barbier propuso a Haüy su sistema de puntos y convocaron a varios alumnos ciegos, entre los que asistieron a la explicación de Barbier, estaba Louis Braille, quien rápidamente se dio cuenta que los puntos en relieves eran la solución.

En 1670 P. Lana en su obra “Descripciones de algunas invenciones nuevas” describe un sistema de lecto-escritura basado en puntos y rayas en relieve. Consistía en un agrupamiento de letras en 9  campos distribuidos en tres columnas divido a su vez en tres partes.

Dada la similitud de este sistema con el planteado por Barbier, todo hace pensar que Barbier conoció esta obra.

Louis Braille Nació en 1809 y perdió la vista siendo un niño. Era un aventajado alumno en la Escuela de Ciegos de París, aprendió rápidamente el manejo de este sistema que era más rápido que el de Haüy. Pero observó muchas deficiencias en él. No se podía deletrear, ni emplear puntuación, ni acentos en las palabras, tampoco se podían representar números ni escribir música.

Fue entonces que Braille se puso a trabajar para subsanar estas deficiencias.

Contaba con 13 años cuando Braille comenzó su búsqueda, aprovechando su tiempo libre y sus vacaciones. En primer lugar quería reducir el número de puntos, de manera que cada símbolo pudiera ser percibido instantáneamente bajo la yema del dedo. Cada grupo de puntos tenía que ser claramente distinto de todos los demás. Al año siguiente, Louis pensó que su alfabeto estaba terminado, había encontrado un medio de formar todas las letras del alfabeto, los acentos, los signos de puntuación y los signos matemáticos. Consiguió todo basándose en un cajetín de 6 puntos y logró obtener 64 formas distintas de disposición de los puntos. El grupo de puntos era tan pequeño que no había ninguna necesidad de desplazar el dedo para identificar cada letra. No obstante lo alcanzado, su “pequeño sistema” como él lo bautizó se fue desarrollando y perfeccionando.

Para la lecto-escritura de música en Braille se emplea un cajetín de 8 puntos, que ahora también se utiliza para informática.

El sistema de lecto.escritura Braille se emplean las mismas letras, números, signos de puntuación, espacios en blanco que en la escritura en tinta para gente que ve y el alfabeto se presenta mediante pequeños puntos en relieve. El Braille se puede escribir con una pauta y un punzón, con máquina Perkins, que es una máquina mecánica que se inspiró en las antiguas máquinas de escribir y en un PC al cual se le adiciona una banda llamada línea Braille donde los puntos son organizan según la línea que estés leyendo.

Este alfabeto se publicó en 1837 y es el sistema por medio del cual las personas ciegas pueden leer y también escribir.

Sucedió que los profesores de la Escuela para ciegos de Paris, rechazaron el sistema de Louis Braille. Braille y sus compañeros tuvieron que seguir usando el antiguo método, pero luego a escondidas, usaban el método de Louis Braille porque era más eficaz.

Sin embargo el tiempo pasaba y no estaba permitido el uso del sistema de Louis Braille. El mundo de la medicina era muy conservador y tardó en adoptar la innovación del Braille, tanto que Braille murió 2 años antes de que finalmente empezaran a enseñar su sistema en el instituto en el que él había estudiado en 1943. Casi 50 años después del aporte de Valentín Haüy el sistema Braille fue adoptado universalmente.

Actualmente el sistema Braille pese a ser desconocido por la mayoría de la gente, se lo va conociendo cada vez más. Por eso animamos a todos a interesarse en él y sumarse a su difusión, puesto que no se requiere de ningún conocimiento adicional y de muy fácil aprendizaje.

El ejemplo de este relato nos muestra que lo que permite avanzar es ponerse un Propósito y transformarlo en el eje central de la propia vida. Quien se acostumbra a vivir esperando recibir, pierde algo importante, pierde su dignidad y a causa de esto pierde poco a poco su fuerza interna y su libertad que es aquello que le es propio desde su nacimiento.

Proponemos siguiendo el ejemplo de este humanista que fue Louis Braille, coger en nuestras manos un proyecto de unificación de todos los ciegos de Chile para resolver aquello que necesitamos realmente, una organización que beneficie a la población ciega, autogestionada y dirigida por personas ciegas, cuya base económica sea la venta de cupones de un sorteo semanal, donde participen las personas afectadas por la pérdida de la visión y aquellas personas interesadas en contribuir desinteresadamente a contribuir a mejorar las condiciones de vida de los más desfavorecidos y marginados por nuestra sociedad.

Por todo esto hemos iniciado  Campaña de difusión de la Unificación ciegos de Chile para conseguir una organización que permita resolver la situación irregular de las personas ciegas de Chile.

Todo lo dicho aquí son bellas palabras y las palabras se las puede llevar el viento. Los pueblos saben encontrar respuestas a las dificultades y para que estas palabras no se las lleve el viento, transformémoslas en acciones concretas que nos permitan conseguir lo propuesto.

Busquemos y encontremos la solución a nuestros problemas.

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